enero 11, 2013

Personalidad múltiple.

Una paranoia un poco neurótica y media histérica.
Asco de extrañarte, miedo de perderte. Silencio, alguien habla a lo lejos, mirando hacia afuera, fíjate en los edificios aledaños, camina sobre al aire, mira hacia atrás y no te devuelvas. ¡No! no te detengas, corre, te siguen... ¿Quién? qué más da, no preguntes, sólo corre.
Ventana de al frente: Ellos miran la televisión, se tragan tanta mierda, mira como comen... ¡Mírate! das verguenza.
Calma, tranquila, en tu mente... la brisa corre pero no refresca, te hundes y piensa, ¡Mírame! ¡Silencio! ya está, suficiente con esto. No eres de aquí y aún lo extrañas.
Sigue, siguen, seguimos, seguirá, y nadie los detendrá, ¡Nadie! sólo tu alma, 14 gramos y no sabes qué es, no sabes, ¡No lo sabes! qué verguenza, qué asco, Dios... momento: ¿Qué es eso? ¿Qué si no una creencia vaga producto de la histeria colectiva de la cual eres objeto vil y cruelmente degradado, despreciado y vagamente utilizado? Sí, verguenza, verguenza debería darte, mujer. Como si el título te denigrara, no lo sientes, no lo sabes, mírate y vomítate.
Difícil, sí, es difícil. Los gases te consumen, ¿Qué harás, qué haremos, qué harán? No los salves, ellos son su karma, cuna del malhechor, del neurótico, del creador, del indio, del Dios.
Revienta el miedo, sufres de silencio, te invaden los ruidos, tus oídos se transforman y sientes asco, asco de extrañarlo y miedo a perderlo. Guarda silencio, ¿Sí? entonces grito, exclamación del alma poderosa, sentida en lo más profundo del ser corazón. Mente y tiritas, te duele, caes, gritas y exclamas el dolor que sientes porque... ¡Calla! tú no sabes quiénes somos. Y, ¿Quiénes somos? Bravo. Estúpida, corre y grita, no mires atrás, sigue, basta. Suicidio colectivo, histeria masiva, almas vacías y te cansas... Bravo, eres parte de la peste bubónica que azota tu mente.

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