octubre 21, 2012

Reyes de la cama.

"Somos reyes", le dije, mientras la miraba pasar su dedo índice por la curva de su cintura. Ella respondió: "Y... de qué?" entonces no me quedó más que decirle: "De todo esto pues, de qué más" y sonreí, al tiempo que ella se incorporaba sobre la cama, dejándome ver a plenitud su precioso cuerpo, admirando la curva delicada de sus senos, los sobresalientes huesos de sus caderas y costillas; y dijo "Entonces, somos reyes de lo que hemos creado". En ese momento, sus ojos brillaron y su mirada se llenó de ilusión, pero yo... yo miré hacia abajo, escondiéndome de la tristeza en la que me habían sumido aquellas palabras.
Ella, olvidándose de lo que habíamos dicho, se levantó, y así en cueros, me hizo desayuno. Luego se vistió, tomó la ropa que había guardado en mi closet y se fue, se excusó con que era así y que tenía que irse, que las cosas serían siempre así; me asusté y corrí tras ella hasta el ascensor, en la puerta me besó, dijo "Lo siento" y bajó. Luego, claro, pude consolarme con otras plebeyas, pero ninguna la igualaba. 
Mientras camino y miro a la gente, toda siempre apurada, pensando en sus realidades perras, en sus vidas callejeras y... bueno, algunas piensan en la terrible hambre que tienen, algunos hombres en sexo o sólo en trabajo, las mujeres viejas piensan en cómo ayudar a sus hijas perras o a sus hijos extraños, los vagabundos, en que así son felices o en cómo salir adelante; los pacos, en tetas y culos... los perros... qué va, son perros. Me detengo a mirar al mundo a mi alrededor y la vi. Preciosa como siempre, llevaba una polera corta, que enseñaba su grosera cintura, un pantalón bajo y ancho, que dejaba ver sus huesudas caderas... su cabello caía lacio y sin vida, ella caminaba como perdida en el mundo, mirando a la gente así como yo. 
Sin pensarlo dos veces grité "¡Somos reyes, preciosa, somos reyes!". Ella se volvió hacia mí, me besó, dijo "Lo siento" y... sí, desperté.

1 comentario:

  1. Que bonito dueño sueñas... Sigamos en los huesos... Otra cosa crear con la mente. ...

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